ADICCIÓN A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Mesa de noche, vaso con agua, celular. Esto se ha vuelto el check list cotidiano antes de dormir. Y al despertar: Revisar notificaciones; facebook, whatsapp, twitter, instagram,snapchat, youtube, hábitos cotidianos que asumimos dentro de la normalidad. Revisión constante de mensajes, de actualizarnos cada cinco minutos del mundo “real”, Y ¿en qué momento esto se convierte en una adicción? ¿Cuándo diferenciamos una actividad que facilita tareas, con una que entorpece nuestras actividades?

 

Actualmente existen clínicas que abordan el tema de “adicción a las nuevas tecnologías” o adicción al celular y lo definen como: “un trastorno de comportamiento, caracterizado por el uso crónico y la obsesión con su teléfono celular»

De acuerdo con el centro de rehabilitación Paradigm Malibú, las personas se vuelven adictas al teléfono cuando «los distrae de estar presentes y participar en el mundo real, causando efectos negativos en otras áreas de su vida, incluyendo el trabajo escolar, las relaciones familiares, y otras responsabilidades»; además, asegura que esta dependencia causa presión y estrés por tratar de estar siempre disponibles en el teléfono.

La primera medida que el centro toma para tratar la adicción es poner límites intencionales y una estructura alrededor del uso del celular por parte de los adolescentes. Explican que «aunque al inicio se opongan a estos límites, encontramos que, en un periodo corto de tiempo, ellos comienzan a experimentar alivio a sentir menos presión de estar siempre disponibles en el teléfono».

También es importante realizar trabajo con terapeutas para reconocer qué comportamientos, síntomas o conflictos incluso “macro tendencias” pueden estar relacionados con el uso excesivo del teléfono o nuevas tecnologías que impulsen las relaciones y comunicación virtual.

En México se encuentra el Centro Samadhi, localizado en Chihuahua, y tiene un programa para la adicción a las nuevas tecnologías.

Analicemos nuestras actividades, nuestras conductas y recuperemos  nuestro tiempo.

 

Foto: Pixabay

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